
Nuestra experiencia indica que hay una diferencia entre un negocio y una empresa. El primero es rentable por un tiempo, mientras que el segundo se basa en herramientas de gestión que permiten hacer de la ganancia, la rentabilidad y la mejora algo sistemático.
Existen muchas empresas en diferentes rubros que se han convertido en especialistas en un producto o servicio, pero no por ello poseen la habilidad de ver su organización como un sistema. Los diferentes elementos que hacen a la gestión de la misma interactúan, permitiendo (o no) que la empresa actúe como un ser inteligente, que toma la información que conoce del mercado y la transforma en indicadores, objetivos. Con esta información la empresa es capaz de tomar decisiones que direccionen todos sus esfuerzos, desde la compra de materia prima, su inspección, hasta la definición de las características que debe tener un empleado para cada posición de la empresa. La gestión de la calidad genera inteligencia en la organización.
Otorga una óptica, desde donde el empresario puede ver su organización, cuales son los componentes o herramientas que la integran y como los puede usar para darle orientación a la empresa, direccionando su energía, esfuerzo y presupuesto hacia su visión. Desde esta óptica también existe la posibilidad de modificar los elementos que hacen a la empresa, uno a uno, para otorgarle mayor efectividad en la búsqueda de sus objetivos. La gestión de la calidad implica eficiencia
Existe la creencia de que la calidad cuesta, que es un gasto. En Catalizar tenemos otra visión. La gestión de la calidad permite que la organización desarrolle inteligencia, por fuera de la inteligencia individual de cada persona. Así convierte en eficientes sus procesos y evita gastos innecesarios. La gestión de la calidad transforma errores sistemáticos en ahorro.
Catalizar participa en proyectos en los que facilita el conocimiento y acompaña a organizaciones en el proceso de construir sus sistemas de gestión y definir sus herramientas específicas.
Nuestras creencias
Creemos que apostar a la calidad es un gran paso pero que se concreta en pequeños proyectos y pequeños presupuestos bien aplicados. Consideramos tiempo, compromiso e inteligencia como factores que aplicados de la manera correcta llevan a las empresas a mejorar continuamente.